
SU HISTORIA
Elischa dejó Haití cuando era niño, pero Haití nunca lo dejó a él. Criado en el seno de comunidades haitianas en los Estados Unidos, mantuvo vivo el vínculo con su tierra a través de la selección nacional; la forma en que él y su padre permanecieron conectados al país donde pertenecen sus raíces.
Ese lazo lo llevó a entrar en el círculo íntimo del equipo, forjando lazos de amistad con los jugadores y siendo testigo directo de su histórica clasificación al Mundial. Para él, esto no es solo tener acceso a la Copa del Mundo. Es lo más cercano a volver a casa.


